
La mochila afuera y el deber cumplido: Atlético, justicia y ascenso
Redacción
Con el ascenso consumado y la emoción todavía latente, la dirigencia de Atlético de Rafaela comenzó a poner en palabras lo que significó una temporada marcada por la presión, la exigencia y un único objetivo posible. En diálogo con La Diaria, por REC 92.1, el presidente del club, Francisco Paravano, y el titular de la subcomisión de fútbol, Damián Sudano, coincidieron en un concepto central: el alivio y la sensación de justicia deportiva.
“Nos sacamos una mochila que pesaba muchísimo”, resumió Paravano, reflejando el sentimiento general tras la consagración en el Torneo Federal A. En la misma línea, Sudano fue contundente: “Aliviado es la palabra. Fue un año muy largo, de mucha presión y estrés. Sabíamos que el único objetivo era el ascenso y no había margen”.
Paravano no esquivó el contexto ni la obligación que tenía el club en la categoría: “Sabíamos que si la pelotita no entraba, nada de lo que hicimos iba a ser valorado. Y lo afrontamos así. Por eso digo que se hizo justicia: Atlético no merece estar en esa categoría, tiene que estar en la Primera Nacional como mínimo”.
Uno de los puntos más destacados del análisis fue el acompañamiento de la gente, al que ambos señalaron como decisivo. “Este fue un ascenso donde la gente tuvo mucho que ver. La movilización, el aliento, lo de San Nicolás y la final fue emocionante. Nos superó”, reconoció Paravano. Sudano reforzó esa idea: “El hincha apoyó en un torneo que muchas veces no te daban ganas de ir a la cancha. Eso fue una pata fundamental”.
En lo deportivo, Sudano destacó la conformación del grupo y la comunión lograda entre dirigentes, cuerpo técnico y jugadores. “Iván (Juárez) armó un grupo fuerte, con mucha confianza en su trabajo. Eso se vio en la cancha, incluso después del golpe durísimo que fue San Nicolás”, explicó. Paravano coincidió y subrayó una frase que terminó siendo profética: “Armamos un equipo de hombres, y para ascender en esta categoría necesitás un equipo de hombres”.
La planificación del plantel también fue eje del análisis. “Buscamos jugadores de otra categoría, con experiencia y jerarquía. La mayoría había jugado Nacional B, eso marcó una diferencia”, explicó Sudano, mientras Paravano resaltó decisiones clave como la continuidad de Lucas Albertengo y la apuesta por futbolistas con liderazgo: “Necesitábamos gente que quiera al club y se haga cargo en los momentos difíciles”.
Sobre el aspecto económico, el presidente fue claro y sincero: “La derrota en San Nicolás encareció muchísimo el año. Fueron dos meses más de sueldos, viajes y concentraciones que no estaban previstos, pero valió la pena. Lo más caro era seguir en el Federal A”. En ese sentido, llamó a capitalizar el momento: “Invitamos a la gente a que se asocie. Todo este clamor popular tiene que transformarse en socios”.
Pensando en lo que viene, Paravano adelantó que la prioridad será sostener una base del plantel y sumar refuerzos puntuales: “La idea es mantener el cuerpo técnico, no traer muchos jugadores y reforzar con cinco o seis de jerarquía. El resto, acompañarlo con chicos del club, pero llevándolos de a poco”.
Atlético volvió. Con obligación, con presión y con un objetivo que no admitía grises. La dirigencia cumplió, el equipo respondió y la gente empujó. La mochila quedó en el camino y "La Crema" ya piensa, otra vez, en la Primera Nacional.




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