
¿Kily González cuenta las horas en Unión?
Redacción
El respaldo que Kily González dio al mercado de pases desvió las críticas de los hinchas, que al inicio del año apuntaban al presidente Luis Spahn y su comisión directiva. Sin embargo, ahora el foco está en el entrenador, quien recibió los refuerzos que solicitó y debe responder con resultados.
Si bien se trata de un proceso en construcción y hay jugadores en plena adaptación, la paciencia empieza a agotarse. A pesar del respeto y la estima que se tiene por el DT, los malos resultados lo ponen en el centro de las críticas y no está exento de ser juzgado como cualquier otro entrenador.
En lo que va de la temporada, González probó con diferentes jugadores y hasta modificó su esquema habitual. No obstante, tras la dura derrota ante Argentinos, todo indica que el 4-4-2 quedará descartado para futuros encuentros.
Unión necesita ganar o podría haber un cambio de rumbo
El partido contra Gimnasia puede ser determinante para la continuidad del entrenador. Si Unión no consigue un triunfo, no sería descabellado que una de las partes decida poner fin al vínculo. Con siete partidos disputados, el equipo quedaría con pocas chances de avanzar de fase y seguiría en el fondo de la tabla acumulada.
Aunque la temporada recién comienza, Unión está en una posición preocupante. Si bien en la tabla de promedios tiene un margen de tranquilidad, la acumulada es clave para evitar el descenso directo.
Otro factor a considerar será la reacción del público en el estadio "15 de Abril". El apoyo al entrenador comenzó a diluirse, no solo por este mal arranque, sino también por el flojo cierre de la temporada pasada, más allá de la clasificación a la Copa Sudamericana.
El contexto político también juega su papel
El clima dirigencial en Unión es otro ingrediente de esta compleja situación. La oposición se alinea detrás de Héctor Desvaux, quien será oficializado como candidato a presidente el viernes. Un resultado adverso ante Gimnasia podría empujar a la directiva a tomar una decisión drástica para contrarrestar las críticas.
Por su parte, Kily González dejó en claro su postura: "No me pongo plazos para nada. Si veo que mis jugadores no me responden, me voy. Es un proceso de formación y hay que acomodarse", expresó recientemente.
Más allá de la confianza en que el DT pueda revertir la crisis, está claro que el duelo contra Gimnasia es crucial. Un nuevo golpe en casa, sumado al contexto político caliente, haría muy difícil sostener su continuidad en el cargo.




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